La llegada de la industrialización determinó también el uso de los agroquímicos para la producción causando la degeneración del suelo, más de cien años usando nutrimentos sintéticos a creado una dependencia por “las soluciones de la industria”. Pero también existen personas que desarrollan practicas de producción amigables con el ambiente, que han creado nuevas formas de cultivo que permite la regeneración de los suelos. En ese sentido, se desarrolla la cromatografía en COMSA. 

La cromatografía determina que tan dañado esta un suelo a través de un método parecido a las fotografías, donde interpretan una imagen y se puede determinar la deficiencia de determinado suelo, además, que es una pauta a seguir a la hora de hacer un determinado cultivo.

En la agricultura y en COMSA, la cromatografía es usada como auto certificador y verificador cualitativo de la estructura del suelo, también se puede verificar la calidad proteica y enzimática de raíces, hojas, tallo y fluidos animales, este puede funcionar para determinar la existencia y la no existencia de la microbiología, minerales y materia orgánica desde el punto de vista biológico, químico y físico.

La cromatografía de Suelos de Pfeiffer

Es una “análisis del suelo integral”, que permite el diagnóstico y acompaña su tratamiento de forma auto interpretativa (por el propio agricultor). Para un agricultor (o agrónomo), el análisis tradicional del suelo indica números y las cantidades de minerales que están presentes en el suelo, cual es el pH estático y porcentaje de materia orgánica, con la finalidad de garantizar el uso de los fertilizantes industriales. 

La cromatografía de suelos permite de forma rápida, fácil y barata una lectura por el propio agricultor, de la evolución de su suelo a través del tiempo – espacio de la misma forma que un padre acompaña el crecimiento, desarrollo, estado de salud física y mental del hijo, con capacidad de intervención, cuando sea necesario.

¿Qué se busca, entonces en un cromatograma?

Se busca la lectura de la vida, o mejor, de la “calidad de vida del suelo”.  Esto es fácilmente visualizado en un cromatograma, a través de la armonía de colores y dibujos entre todos los diferentes componentes (mineral, orgánico, energético, electromagnético) del suelo. Así, es posible saber, si un determinado mineral está en armonía con la materia orgánica, pH, biodiversidad de microorganismos o grado de oxidación/reducción de enzimas, vitaminas y proteínas, y como se puede alterar positivamente la situación encontrada para alcanzar esta meta.

El cromatograma hace posible observar los mínimos detalles y cinética de la actividad enzimática específica, durante la fermentación o equilibrio proteico durante la formación de la materia orgánica del suelo, esto va depender del aprendizaje de quién lo está realizando; el propio agricultor y su familia u organización. 

El cromatograma es una radiografía del suelo y planta para intervención inmediata. Este método de Cromatografía Circular Plana, permite también avalar la calidad de los alimentos en él producidos (Restrepo. 2011)

Interpretación del Cromatograma 

El mayor problema, en la interpretación de los cromatogramas es que los agricultores, técnicos y científicos fueron acostumbrados con los resultados de los análisis químicos (NPK y oligoelementos), después de la incineración de la muestra y eso responde a intereses mercantiles e industriales, sin tomar en cuenta el metabolismo del Suelo Vivo: disponibilidad y eficiencia (solubilidad, concentración, constancia y calidad biológica de los nutrientes). Recuerden el cuerpo humano dividiese en 3 partes (Duarte. 2004), también un cromatograma.  De qué ayuda, tener una buena cabeza, buen tronco o buenos miembros separados del restante, es la armonía en el todo que importa, pues permite reacciones integrales para la salud y productividad.

La interpretación es simple.  Un cromatograma tiene 3 zonas de interpretación y un borde de identificación.

  • Zona Central – Indicadora de las condiciones de desarrollo de la actividad (microbiológica) con formas desde la ausencia de la zona y colores que varían del negro a la plata.
  • Zona Intermediaria – Indicadora de las condiciones de desarrollo mineral, desde un círculo linear (membrana sin-vida) hasta total integración con las otras zonas.  Sus colores varían del negro al oro y naranja.
  • Zona Externa o periférica – Es la zona de las proteínas (enzimas y vitaminas) desde la ausencia de la zona, hasta su forma, ancho y colores que varían del castaño oscuro hasta el plata.

En el cromatograma cada zona explica los detalles, y también en sus interfaces con las otras a través de reacciones químicas, físicas y biológicas, pues lo fundamental en la interpretación, es la armonía entre las diferentes zonas para la lectura completa del metabolismo y desarrollo de la vida, calidad y salud del suelo. Pudiendo ser observadas las variaciones diarias, semanales, mensuales, de estaciones o anuales, permitiendo acompañar a la par todas las prácticas o actividades en el suelo, pues la salud del suelo no se compra como un insumo en tiendas de venenos.

El objetivo buscado es el equilibrio y la armonización entre estas 3 fases, recordándonos que, como en la Vida en general, la armonía y el bienestar se consiguen cuando conseguimos balancear cada una de las partes de las que estamos compuestas, minerales, materia orgánica y microbiología en el caso del suelo, alma, cabeza y corazón en el caso de los humanos.

Evolución radial de los análisis cromatográficos de suelos. Fuente: Cromatografía: Imágenes de vida y destrucción del suelo, Jairo Restrepo Rivera y Sebastião Pinheiro.

Bibliografía 

RESTREPO RIVERA JAIRO y SEBASTIAO PINHEIRO “Cromatografía” Ed. COAS. México. 2011. P.36 ISBN978-958-44-8582-3

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