Obed López, un joven de 19 años, graduado de bachiller en Ciencias y Letras, dedica su tiempo a compartir conocimientos con un grupo de niños y niñas en el pequeño caserío de El Rincón, Santa Cruz, Marcala, La Paz. Allí ha formado una Escuela sin Paredes, al aire libre en medio de un cafetal en las propiedades de su abuela Adina López.
Para trabajar con los niños hay que volverse un niño más. En el patio, en un campito, con grama y algunos troncos, allí se reúnen y jugando aprenden a leer y cultivan aspectos generales de la cultura universal mientras en el fondo se escucha música en todos los idiomas. Obed, explica que desde el lunes 23 de julio del 2016 inició mostrando a los más pequeños tarjetas con palabras. Con un poco de incredulidad y aún sin convencerse, les propuso a los vecinos para que enviaran a sus hijos y a la semana vio los resultados de los estímulos en los niños, eso lo animó. “Comenzó a leer varios libros”, para ese entonces, ya había leído el libro de Glenn Doman, pero también leyó libros de educación.
Muy convencido Obed asegura que, “los niños son el material para construir un mejor país” porque “es más fácil construir niños fuertes que reparar adultos rotos”. Con esa convicción comenzó el proceso con las personas adultas, primero. Les daba charlas a las madres, en ocasiones hasta de una hora en cada casa, y así empezó a trabajar con los niños.
La gente decía que estaba loco, y que esas prácticas sólo daban resultado en otros países pero él siguió, les hablaba de los países que ponen en práctica métodos distintos al que se aplica en nuestro país. “No fue fácil, el proceso fue difícil” admite el joven. El momento más complicado fue cuando les habló de la alimentación saludable. “La estrategia fue convencer a su abuela para que le ayudara, ella estuvo de acuerdo y los resultados que se han dado ha sido sorprendente.
A los niños y niños se les ha enseñado a comer saludable, a dejar de consumir la azúcar, los churros y una de las prácticas en esta escuela es aprender a fabricar la pasta orgánica para limpiar los dientes, con bicarbonato, limón y sal.
De los resultados que se observa en los niños y niñas que asisten a la Escuela sin Paredes, es que antes eran llorones y huraños, y ahora, no. Hoy son más sociables y los más grandes hablan de inventar, de crear nuevas cosas, y saben trabajar en equipo.
El joven agradece a Café Orgánico S.A., COMSA, por el apoyo recibido en este proceso que lleva por nombre Genios con Amor. Las madres de los pequeños que participan en este proyecto expresaron que ha habido un cambio y por eso apoyan a Obed en lo que hace.
Genios con Amor es un proyecto que COMSA apoya con el propósito de aportar algo a la educación. “No podemos estar conformes y sentarnos sin hacer nada, tenemos que hacer algo y procurar los cambios que el país necesita, mejorar las condiciones de vida” destacó Rodolfo Peñalba, Gerente de COMSA.
Hace tres meses iniciamos con esto y sabemos “que cualquier cosa por pequeña que sea ya es ganancia. Y lo que se propone es desarrollar una relación más bonita entre los padres e hijos”.
“El sistema propone que al niño hay que imponerle disciplina, nosotros proponemos que hay que estimular la inteligencia. Primero es la inteligencia que la disciplina. Los que se llaman disciplinados no son inteligentes y si no que me diga qué ha inventado. El desarrollo de los pueblos se basará en la cantidad de habitantes dedicados a la invención pero pueblos dedicados a hacer lo mismo no van a salir de la pobreza”.
El Sistema no promueve la unión ni el trabajo en equipo. Depende de nosotros que hagamos posible la unidad y el trabajo en equipo, concluyó Peñalba.

